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El Caballo Blanco



Quiero dar Inicio a este Blog, recordando una historia, muy especial, que hace muchos años ya, mi padre me contaba. Un cuento de oriente que en su momento, jamás pensé que marcaría la Base de mi Propósito de Vida, la NO-DUALIDAD para experimentarnos como presencia...



La mente nos hace creer que en la vida lo bueno y lo malo existe, ese es gran error que impide que la humanidad progrese y evolucione.




Había una vez...


Una aldea donde vivía un anciano muy pobre, pero hasta los reyes le envidiaban porque poseía un hermoso caballo blanco. Los reyes le ofrecieron cantidades fabulosas por el caballo pero el hombre decía: “para mí él no es un caballo; es una persona. ¿Y cómo se puede vender a una persona, a un amigo?”.


Era un hombre pobre, pero nunca vendió a su caballo. Una mañana descubrió que el caballo ya no estaba en el establo. Todo el pueblo se reunió diciendo: “Viejo tonto. Sabíamos que algún día te robarían el caballo. Hubiera sido mejor que lo vendieras. ¡Qué desgracia!”.


“No se apresuren en opinar, simplemente digamos que el caballo no está en el establo. Ese es el hecho. Todo lo demás es juicio anticipado. Si es una desgracia o una bendición ninguno puede saberlo, porque esto es apenas un fragmento de la historia. ¿Quién sabe lo que va a suceder el día mañana?”

La gente se rio de él. Siempre habían creído que el anciano estaba un poco loco. Pero

después de 15 días, una noche el caballo regresó. No había sido robado sino que se

había escapado. Y no sólo eso, sino que trajo consigo una docena de caballos salvajes.


De nuevo se reunió la gente diciendo:

“Tenías razón, viejo. No fue una desgracia sino

una verdadera bendición”.


“De nuevo están yendo demasiado lejos con sus opiniones”, dijo el anciano. “Digan solamente que el caballo ha vuelto. Ese es el hecho. Todo lo demás es juicio anticipado. Si es una desgracia o una bendición ninguno puede saberlo ¿por apenas una página leída van juzgar el libro entero?”.


Esta vez la gente no pudo decir nada más, pero por dentro sabían que él anciano estaba

equivocado. Era una bendición porque habían llegado doce caballos hermosos.


El viejo tenía un hijo que comenzó a entrenar a los caballos. Una semana más tarde se cayó de un caballo y se rompió las dos piernas. La gente volvió a reunirse y a juzgar.

“De nuevo tuviste razón”, dijeron. “Era una desgracia. Tu único hijo ha perdido el uso

de sus piernas y, a tu edad, él era el único que podía ayudarte. Ahora estás más pobre que nunca”.


“Están obsesionados con juzgar”, dijo el anciano. “No se apresuren en opinar. Sólo digan que

mi hijo se ha roto las dos piernas. Nadie sabe si es una desgracia o una bendición. La vida viene en fragmentos, y nunca se nos dará más que esto”.


Sucedió que, pocas semanas después, el país entró en guerra y todos los jóvenes del pueblo fueron llevados al ejército. Sólo se salvó de ir el hijo del anciano porque estaba lisiado. El pueblo entero lloraba y se quejaba porque era una guerra perdida de antemano y sabían que la mayoría de los jóvenes no volverían.

“Tenías razón viejo. Era una bendición. , tu hijo puede estar imposibilitado de moverse como antes, pero aún está contigo. Los nuestros se han ido para siempre”.

“Siguen juzgando, no han aprendido nada”, dijo el abuelo “Nadie sabe si es una desgracia o una bendición. Sólo digan que sus hijos se han sido obligados a unirse al ejército y que mi hijo no ha sido obligado. Sólo el poder divino sabe si es una desgracia o una bendición”...


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Cuando logramos entender que la vida es una historia con dos polos, positivo y negativo, pero que positivo no quiere decir bueno y negativo no quiere decir malo sino un mismo aprendizaje adquirido de diferente forma ¡COMENZAMOS A VIVIRNOS COMO PRESENCIA y LAS BENDICIONES COMIENZAN A SUCEDER!


Honro al universo que desde siempre me ha dado señales, este cuento, en su momento escondía un tesoro para una niña que no dejaba de mirar encandilada y asombrada a su padre, hombre que alucinaba con la sabiduría de este relato ¡Ahora todo calza!




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